jueves, 6 de mayo de 2010

Bye



Decidí ponerte otro nombre
y de esa forma agruparte junto a esas otras cosas que no duelen.
Y llevarte hacia lo anónimo,
hacia la ausencia de memoria.
Quiero dejar de caer en la cárcel.
Porque
salgo entre la niebla como las noticias que llegan tarde.
Cuando la sangre cubre el asfalto y no importa disculparse,
cuando cargo a mis espaldas los pecados que cometieron tus exnovios que me impiden acercarme,
pretendo ser un Oh dae-su
y un Al Simmons.
Cargué de angustia cada trazo porque sabía que sería la última vez aquel refresco,
aquel recuerdo que se empeña en mantenerse más vivo que yo.
Sigo como un cuervo,
mantengo a flote los tesoros que un dia robé, aunque no brillen.
Me aparto lo justo para que pasen todos esos que aseguran ser felices.
A mi me esperan cicatrices.
Y claro que me rindo joder,
no quedan fuerzas.
No tengo tiempo para esto y aun me falta recoger.
Soy otro Pagliacci arrinconado en la ciudad,
tan solo tengo que escuchar como se quejan de vicio.
Y estoy cansado de seguir contando ovejas.
¿Porqué me han dado este trofeo de consolación?
A fin de cuentas,
si lo piensas en frío, lo de menos es quien seas.
El caso es que si puedes, lo volverías a hacer por ella.

3 comentarios:

  1. Casi puedo llegar a comprenderlo...

    Ayer y hoy mañana y siempre

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  2. lagrima desbordada... solo quisiera que estuviese tu mano para secarla

    E

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